lunes, 4 de octubre de 2010

EL KENDO

Desde el primer palo o hueso, las primeras armas de piedra, y más tarde las de metal, las armas han evolucionado, y con ellas la forma de utilizarlas, pasándose de los movimientos puramente instintivos a unas técnicas complicadas y estudiadas que permiten el ataque y la defensa con las mayores garantías de éxito posible.
El kendo o esgrima japonesa surgió a partir de la evolución natural de las técnicas del uso del sable. Al igual que la esgrima occidental no apareció de pronto ni fue desarrollada por una o varias personas en particular, sino que, a lo largo del tiempo, se fue perfilando a partir de experiencias en combate. Lógicamente, existieron personas que crearon escuelas y escribieron normas que reglamentaban la utilización del sable, y todo ello unido fue componiendo la técnica hoy denominada kendo y que en un principio se denominó kenjutsu o arte del sable (ken-sable, jutsu-arte), pero que más adelante, con su evolución y el añadido de componentes místicos y filosóficos, pasó a denominarse kendo o vía del sable. Antes de seguir adelante, haremos notar que para entender el espíritu del kendo en profundidad hay que tener en cuenta que en Japón el sable ha representado algo más que un simple instrumento de muerte, hallándose muy enraizado en las tradiciones místicas y espirituales niponas.
Las diferencias entre el kendo y la esgrima son importantes. En Occidente, las armas (espada, florete o sable) se sujetan con una sola mano y el cuerpo se coloca en posición ladeada para presentar el menor blanco posible al adversario. A diferencia de Occidente, en el kendo se sujeta el sable con las dos manos y la posición de los combatientes es frontal, teniendo los golpes de punta un papel secundario. Se trata de dar el menor número de golpes posible, ser capaz de acabar con el adversario con un solo movimiento rápido, preciso y definitivo. A ello estaba dirigido el entrenamiento del kenjutsu en los tiempos en que dominar el sable era cuestión de supervivencia y no un mero deporte. Practicante de Kendo Las diferentes mentalidades se dejan sentir también en los ataques y defensas, pues no hay que olvidar que tanto las técnicas de la esgrima como las del kendo surgen de experiencias en combates auténticos de pueblos con características muy diferentes tanto en el terreno mental como en el físico.
Las armas han sido creadas por el hombre como un utensilio que viene a cubrir una necesidad concreta: la defensa y el ataque, en principio contra los animales, pero que más tarde acabaría usando contra sus semejantes. Con el paso del tiempo, las armas se perfeccionan y especializan, diferenciándose las utilizadas para la caza de las que lo son para la guerra. De esta forma llegamos a una de las armas más utilizadas durante siglos por los hombres en sus luchas cuerpo a cuerpo: el sable.

IAIDO: El iai es la técnica del desenvainado.
Estas técnicas nacieron en la época en que el kendo se practicaba con sable auténtico y en combates reales y fueron creadas para afrontar las situaciones en las que estando sentado, tumbado o en cualquier otra postura se era atacado teniendo el sable envainado.
La técnica en si consiste en desenvainar (nukisuke), cortar (kirisuke), sacudir la sangre de la hoja (ciburi) y envainar (noto), como hemos dicho, desde diferentes posturas, y quees lo que podríamos denominar los movimientos fundamentales del iai. Prácticamente, toda la acción transcurre en un solo movimiento equilibrado, preciso y limpio.
Si por cualquier causa la reacción al ataque sufrido por sorpresa no resolviera la situación con el iai y hubiera que proseguir el combate, éste ya entraría en los dominios del kendo propiamente dicho con todas sus técnicas, pues, como queda señalado, el iai sólo se refiere a la técnica del desenvainado y no al combate en sí.
En las distintas escuelas se practicaban determinados golpes en distintas posiciones de salida y los alumnos debían, asimismo, imaginarse todo tipo de circunstancias y situaciones y resolverlas de forma satisfactoria con ejercicios. Hoy en día, el kendo se practica con sable de bambú (shinai) y su práctica deportiva no exige dominar la técnica del desenvainado, pero el iai es muy practicado, probablemente, por la fuerte carga romántica y tradicional que encierra el uso del auténtico sable y la belleza y equilibrio de sus movimientos.
De esta forma, quien ya conoce el uso del sable de bambú se suele interesar por el iaido. Hay que tener en cuenta que el kendo se puede dominar perfectamente sin ningún conocimiento del iai, pero para practicar el iai es necesario conocer bien el kendo.
Actualmente, el iaido se practica en forma de katas, en las que se tiene muy presente la limpieza de la ejecución, el control de los movimientos, la suavidad y el equilibrio de los mismos y sobre todo el "zanshin" o presencia de ánimo y coraje.
Existen competiciones donde los espadachines deben demostrar su habilidad cortando de un solo tajo haces de paja del grueso del cuerpo de un hombre y troncos de bambú de hasta 15 cm. de diámetro, puntuando además la velocidad y limpieza del golpe y su movimiento. Una de estas competiciones, que reúne a los mejores especialistas de Japón, se celebra anualmente en el templo de Kumara Dera, en Kyoto, el 15 de junio.
Cuando se practican las diferentes katas, aunque se actúa en solitario, hay que imaginarse que se es atacado por enemigos reales (uno o varios, según los casos) para intentar sentir la sensación de peligro y alta concentración que nos proporcionaría un ataque real, y no comportarnos como si practicáramos un simple juego de salón o un mero ejercicio físico.
Una de las formas de recordarnos esto es practicar el iai con sables extremadamente afilados que no nos permiten el juego y la distracción.
Final de la kata con el envainado que acaba con la rodilla izquierda en tierra y ultima posición en pie.
LOS SABLES: Como hemos visto, el sable es el arma que provoca la aparición del kendo y el iaido, en cuanto que son técnicas desarrolladas a partir del uso del mismo. De estos sables, incorrectamente llamados "sables samurai", existen varios tipos bien diferenciados. Una primera clasificación podríamos hacerla distinguiendo entre los sables tachi y los daisho.
Las diferencias a primera vista no son muy notables, pues tanto su tamaño como su forma son similares: ambos poseen la típica hoja curva de un solo filo y el característico mango largo, pero entrando en detalles notaremos las siguientes diferencias:
El sable tachi es un sable creado para ceremonias y paradas militares o celebraciones cortesanas, profusamente decorado y su hoja grabada con hermosos dibujos. Una especie de sable de gala, raramente usado en combate. Se colgaba del cinturón con unas cintas que pasaban por unas anillas sujetas a la funda por abrazaderas metálicas.
El sable daisho era más sobrio, menos decorado. Era la verdadera arma del samurai. Se sujetaba con una cinta que pasaba por un ojal de madera adosado a la vaina. Existen dos tamaños. El mayor se llama katana y el menor wakizashi.
El katana es el más conocido, y es un sable para usar con las dos manos, aunque en momentos determinados se püede manejar con una. El wakizashi se maneja con una sola mano.
En todos los casos, las guardas tsuba suelen mostrar hermosas decoraciones y filigranas.
Para guardar los sables existen unas cajas decoradas, de madera, denominadas katana zutsu, y unos soportes, llamados katana kake.
En realidad, los sables hechos en los últimos años, prácticamente desde la última guerra mundial, no se pueden considerar auténticos sables de samurai, pues los procedimientos seguidos tradicionalmente para su fabricación ya no se respetan, habiéndose sustituido el templado y forjado a mano por procedimientos industriales.
Antiguamente, la fabricación de un sable era una suerte de rito mágico que alcanzaba todas las etapas del proceso. El forjador (kaji) era una especie de sacerdote o mago que seguía unos ritos precisos desde la extracción del hierro y los posteriores tratamientos del mismo a la acción del agua y el fuego hasta el resultado final: el katana.
Aún existe hoy, en la fragua de lnami Hakusui, en Tokio, el antiguo libro de oraciones que es todavía desempolva cuando hay que hacer un sable destinado a alguna alta personalidad. Pero estas antiguas técnicas se han extinguido ir desapareciendo aquellos viejos artesanos que aún mantnían viva la tradición.
El sable japonés empieza su historia alrededor del año 900. Anteriormente se usaba un sable de origen chino, porque en realidad, los primeros forjadores eran de este país y los otro que se hacían eran imitaciones de los chinos con hoja recta. Los centros de fabricación más célebres fueron Yamato y Sansin.
A partir del año 900 se inicia una evolución y aparecen 1os primeros modelos de hoja curva, que poco a poco se impondría y que se mantiene hasta nuestros días sin apenas cambios. Por aquel entonces se hicieron famosos los centros producción localizados en cinco provincias por la calidad. Sus realizaciones, llegándose a fabricar en estos lugares conocidos con el nombre genérico de "las Cinco Escuelas" hasta el 80 por 100 de los sables de la época.
Cada una de estas "Cinco Escuelas" tenía sus propios métodos de fabricación e impusieron sus técnicas hasta el siglo XVI.
Sus nombres eran: Yaato, Bizen, Soshu, Yamashiro y Minori. En la época posterior, conocida como "Período del Nuevo Sable", que va de 1530 a 1867, se pierden los métodos tradicionalmente seguídos por estas escuelas. La longitud del sable disminuye y el arte de su fabricación declina. Aparecen armas con las hojas profusamente decoradas con recargados grabados de arbustos, dragones y símbolos la mayoría de las veces extravagantes.
Llegamos a la época moderna, que se inicia en 1868 con la dinastía Meiji, que como ya vimos significa para el Japón la apertura a las influencias occidentales, con todos los cambíos que ello significó.
En este tiempo, los sables son exportados de forma masiva a Occidente, comprados por museos y particulares perdiéndose en muchos casos piezas de indudable valor artístico histórico.
En 1926 se inicia la era Showa y se crea la Academia lmperial del Arte, que recopila las piezas de interés y se interesa por los trabajos artísticos y artesanos tradicionales, creando colecciones de sables y tsubas que normalmente son obras de arte por sí mísmos.
Actualmente, como ya se dijo, no quedan ya prácticamente artesanos que elaboren los sables con las antiguas artes, las nuevas técnícas hacen que se pierda la leyenda.
EL EQUIPO: Traje de Kendo Al principio, el aprendizaje del kenjutsu se hacía con sables auténticos y sin protecciones, lo cual lo hacía peligroso. No era raro que durante las prácticas o la realización de las katas, los practicantes, maestros y alumnos sufrieran heridas que en ocasiones eran de consideración. Así, varios maestros de la época Edo (1603-1867), entre los que estaban Toranishi Kanshin y Ono Tadake, empezaron a utilizar una armadura que protegía a los rivales. Esta armadura estaba inspirada en las utilizadas por los samurais y constaba de un casco y otras piezas de cuero, metal y bambú, que protegían cabeza, pecho, costados y brazos. Esta coraza fue poco a poco perfeccionándose hasta llegar al actual equipo, que consta de un casco protector para la cabeza (men), consistente en una máscara de enrejado de hierro con faldones a los lados fuertemente acolchados y protección rígida para la garganta. El peto (do), de gran dureza y que suele tener bambú por fuera o por dentro y que protege el tronco. Una faidilla corta (tare) acolchada y que cubre el bajo vientre y caderas, y las manos y muñecas protegidas por unos guantes (kote) gruesos y acolchados.
El maestro Ono había inventado también un sable hecho de bambú (shinai), que algo perfeccionado es el utilizado hoy en competición y entrenamiento. Fue uno de los alumnos del maestro Ono, llamado Chuta Nakanishi, quien alrededor de 1750 desarrolla los kote y perfecciona el shinai.
El mismo Nakanishi funda una escuela donde utiliza estos accesorios, logrando espectaculares resultados entre sus alumnos, pues con la armadura y el shinai es posible golpear y atacar sin temor a las heridas, lográndose velocidad y técnica en corto tiempo. Este éxito hace que poco a poco las demás escuelas de Japón adopten el shinai tras algunas reticencias. El shinai es un sable compuesto por cuatro cañas de bambú unidas en sus extremos por dos piezas de piel, una pequeña en la punta y otra mayor en el mango, unidas y tensadas por un cordón. Lleva además una guarda o tsuba de caucho de forma circular.
El hecho de estar formado por cuatro lamas se debe a la necesidad de restarle potencia en el golpe y, por tanto, hacerlo menos peligroso. Con ello, además se le hace más flexible y al mismo tiempo, por su sonido, el árbitro de un combate puede estimar la bondad y limpieza del golpe.
Las medidas y pesos reglamentarios de los shinais son:
Infantiles: menos de 112 cm de largo y de 375 a 450 g de peso.
Juveniles: menos de 115 cm de largo y de 450 a 485 g de peso.
Adultos: menos de 118 cm de largo y de 485 g de peso mínimo. Bajo el equipo protector, el practicante de kendo viste un hakama o falda-pantalón muy amplio, con pliegues, y un kendogui o chaquetilla similar a las de judo, pero de un tejido más ligero. En la cabeza, bajo el men, se coloca un pañuelo de algodón. Por último, para las katas se emplea un sable de madera dura llamado bokuto, de forma y tamaño similar a la katana.
LA PRACTICA DEL KENDO. POSICION Y GOLPES BASICOS
Kamae (guardia básica): Hay cinco posiciones de kamae, pero sólo explicaremos la de chudán no kamae, que es la base del resto y está considerada como la más eficaz.
La posición es como sigue: el pie derecho apoyado plano sobre el suelo y el peso del cuerpo ligeramente sobre esa pierna, sin rigidez. Las puntas de los pies hacia adelante. El pie izquierdo más retrasado y el talón algo levantado, pero muy ligeramente. La punta del pie izquierdo a la altura del talón derecho y separados uno de otro por unos 20 cm. El shinai, cogido con las dos manos, con el puño izquierdo en el extremo del mango y a un puño de distancia del ombligo. El puño derecho, unos veinte centímetros más arriba, cerca del tsuba. El cordón del shinai hacia arriba y su punta dirigida a la garganta del contrario. El cuerpo, frontal al adversario y a una distancia tal que los shinais se crucen a unos cinco centímetros de sus puntas. Se empuña el arma haciendo la fuerza con los dedos meñique y anular de la mano izquierda, usando la derecha, más que para potencia, para dirigir el golpe. El cuerpo, en postura no forzada, con hombros y brazos relajados. La cabeza erguida y la mirada en los ojos del contrario. Las piernas, sin tensión, prestas a realizar cualquier movimiento. A partir de kamae ya podemos empezar a practicar los golpes básicos, que solamente son cuatro: men, kote, do y tsuki. Toda la técnica del kendo gira en torno a estos golpes, sus variaciones, series, combinaciones y defensas respectivas. En kendo, los golpes se dan con los brazos, pero acompañando la acción con todo el cuerpo. Haciéndolo avanzar con el pie derecho decidido hacia delante, golpeando en el suelo con un fuerte pisotón al tiempo de golpear con nuestro shinai y lanzar el grito ikiai! correspondiente al lugar golpeado en una acción rápida y simúltanea de un solo tiempo. Inmediatamente, el pie izquierdo que nos impulsó hacia adelante se adelanta a su vez para ponerlo en su posición habitual de kamae. En el momento de golpear, los brazos se estiran completamente, girando un poco las manos hacia dentro y recordando que la fuerza la aplicamos sobre todo con el brazo izquierdo, y más concretamente con los dedos meñique y anular de la mano izquierda. Men-uchi (golpe a la cabeza): La cabeza (men) se puede golpear frontalmente o de forma ligeramente ladeada. Para el golpe frontal (shomen-uchi) se alza el shinai y se baja verticalmente estirando los brazos, avanzando el pie derecho y gritando imen! Para los golpes laterales se procede de igual forma, pero al bajar el arma se hace con una ligera inclinación de unos 45 grados.
Empezar el ejercicio con movimientos amplios y lentos, para poco a poco hacerlo más corto y rápido.
Kote-uchi (golpe a la muñeca): Básicamente, se golpea siempre el koté derecho del adversario.
Posición básica de guardia (chudan no kamae).
Mirar a los ojos y no a las manos de el adversario. Realizar el golpe de la misma forma que para el ataque a men. No olvidar recoger rápidamente el pie izquierdo, para no dejar las caderas atrás y el cuerpo muy abierto.
Do-uchi (golpe al tronco): La misma técnica básica que para los anteriores. No mirar más que a los ojos, pero sin perder de vista todo el cuerpo. Podemos ayudarnos en el giro de muñecas, cuando golpeamos frontalmente en vez de un costado, subiendo la mano izquierda hasta juntarla con la derecha. Es importante poner especial cuidado de no perder la vertical del cuerpo.
Tsuki (golpe a la garganta): Se puede hacer con una sola mano o con las dos y se puede dar por el lado derecho del shinai contrario (omote-tsuki) o por el izquierdo (ura-tsuki). Si se realiza con una sola mano -la izquierda- (katate), se adelanta el cuerpo un paso, al tiempo que se golpea de punta el cuello del adversario a la altura de la garganta, sin levantar el puño izquierdo y con el cuerpo vertical. El kiai es "tsuki". La mano derecha se pone junto a la cadera en el momento del golpe, pero se vuelve en seguida a kamae. Para darlo con las dos manos (morote) se procede prácticamente igual, sin levantar los brazos y girando las manos hacia dentro al dar el golpe. El golpe se da con todo el cuerpo y no sólo con los brazos. El hecho de darlo por una parte u otra del arma del contrario no varía la forma de ejecutarlo.
Golpe a la muñeca (kote uchi).
Golpe al tronco (do uchi), golpeando un costado.
Golpe a la garganta (tsuki) con las dos manos (morote).
Golpe al tronco (do uchi), golpeando frontamente
Golpe a la garganta (tsuki) con una mano (katate).

FINAL DE KENDO

KANJIN-OZUMO ( GRAN SUMO )

El Sumo ha existido en Japón a lo largo de su historia. Incluso se dice que los Dioses lo practicaron. Los Emperadores y los Shogunes lo promovieron, y el pueblo lo practicó y lo disfrutó.


El Kojiki
Pero ¿qué es exactamente el Sumo? El enfrentamiento de dos hombres midiendo sus fuerzas es una de las confrontaciones más antiguas de la civilización.

La primera mención escrita del Sumo aparece en el “Kojiki” (Crónica de los acontecimientos antiguos), un libro del año 712, el ejemplo más antiguo de la escritura japonesa. En una de sus leyendas se relata que la posesión de las islas japonesas se determinó mediante un combate de sumo; según este libro, hace unos 2.500 años los dioses Takemikazuchi y Takeminakata se enfrentaron en las costas de Izumo (en el Mar de Japón, en lo que actualmente es la Prefectura de Shimane) hasta que el último perdió la pelea. Como resultado, el control del archipiélago se cedió al pueblo japonés que lideraba Takemikazuchi, quien supuestamente creó la familia imperial de la que procede el actual Emperador. Hoy en día, un santuario en la Prefectura de Shimane deja constancia de lo que fue aquel primer combate de sumo.


Dado que los japoneses no conservaron archivos escritos hasta el siglo VIII, es imposible determinar con exactitud cuándo empezó a desarrollarse el sumo en ese país. Sin embargo, las antiguas pinturas rupestres indican que sus orígenes son antiquísimos y que en la era prehistórica pudo haberse practicado básicamente como un rito religioso sintoísta en busca de buenas cosechas.

Tampoco es posible determinar si el sumo es un deporte completamente autóctono o si se vio influenciado por formas de lucha originarias de China, Corea, Mongolia, India, Babilonia y otras partes de Asia, Africa y Europa. La Lucha parece ser un deporte muy básico, un deporte de instintos practicado principalmente por hombres, aunque en algunas regiones amazónicas las mujeres pelean con un estilo en cierta forma similar al sumo.


En sus comienzos, el sumo empezó siendo violento, sin ningún tipo de restricciones, convirtiéndose en ocasiones en una pelea hasta las últimas consecuencias. Las “Nihon Shoki” (Crónicas de Japón) , escritas en el año 720, recogen el primer combate entre humildes mortales que tuvo lugar en el año 23 AC. Parece ser que el Emperador Suinin (29 AC-70 DC) realizó una petición especial a Nomi no Sukune, un alfarero de Izumo, para que peleara contra Taima no Kehaya, un indeseable de la actual Prefectura de Nara. Los dos se enfrentaron en una larga pelea hasta que Sukune finalmente alcanzó brutalmente a base de patadas el estómago y el plexo solar de Kehaya. Éste quedó mortalmente herido, y Sukune, el vencedor, fue inmortalizado desde entonces como “el padre del sumo”.


EN LA CORTE IMPERIAL
Hay otras leyendas que hablan de combates de sumo realizados bajo presencia imperial antes de que Japón adoptase el sistema de caligrafía china en el siglo VII. El primer combate históricamente comprobado tuvo lugar en el año 642, cuando la Emperatriz Kogyoku reunió a sus guardianes de palacio para que practicaran el sumo y entretuviesen a los enviados de la corte coreana de Paekche. Documentos posteriores mencionan la presencia del sumo dentro de la corte imperial, incluyendo las ceremonias de coronación. La costumbre del “tenran-sumo” (sumo bajo presencial imperial) se mantiene aún en nuestros días, aunque en una forma diferente.

Durante el reinado del Emperador Shomu se reclutaron sumaibito (sumotoris) de todos los rincones del país para que actuasen en los jardines del Palacio Imperial en una fiesta anual denominada “sechie”, que se celebraba el séptimo día del séptimo mes lunar (a comienzos de Agosto, según el calendario occidental moderno). Al mismo tiempo, la gente culta se reunía en el palacio para demostrar su talento con la poesía, la música, la danza y el teatro. Con el establecimiento del “sechie-zumo”, el sumo dejó de ser un rito agrícola para convertirse en un ritual a gran escala que pedía por la paz y la prosperidad de la nación japonesa.

A finales del siglo VIII, el Emperador Kanmu hizo del “sechie-zumo” un acontecimiento anual dentro de su corte, una costumbre que continuó durante el Periodo Heian (794-1185). Durante el reinado del Emperador Saga, la práctica del sumo adquirió tintes de arte marcial, con lo que se establecieron reglas y se refinaron las técnicas.

EL SUMO COMO ARTE MARCIAL

Minamoto no Yoritomo
Después del establecimiento del primer shogunado en Kamakura entre 1185 y 1392, el sumo pasó a ser practicado como un arte marcial por los soldados. Minamoto no Yoritomo (1148-99), el shogún más famoso de la época y gran aficionado al sumo, disfrutaba de este deporte junto a exhibiciones de otras formas de entrenamiento militar en el tempo Tsuruoka Hachimangu (actualmente un centro turístico muy popular en Kamakura).

Durante este período, el jujitsu se desvinculó del sumo. El sumo también continuó siendo un rito religioso en las comunidades agrícolas, y tanto los agricultores como los guerreros lo practicaban como deporte en tiempos de paz.

El sumo vivió un descenso de popularidad entre la clase dirigente a comienzos del periodo Ashikaga (1338-1568), puesto que los shogunes de la época prefirieron el Noh y otras formas de diversión. No obstante, el sumo rural (“kusa-zumo”) siguió siendo motivo de disfrute por parte de los plebeyos, e incluso se representaron varias obras de temas relacionados con el sumo.

A medida que decaía el poder de los shogunes del periodo Ashikaga aparecieron luchas internas por la supremacía entre los señores feudales en varias partes del país. Durante el Periodo de los Estados Beligerantes (1482-1558) el sumo reapareció como una forma de entrenamiento militar para las tropas. Cuando terminaron las contiendas bélicas y Japón pasó del periodo Ashikaga al periodo Momoyama (1568-1603), surgieron grupos de sumotoris semiprofesionales que en tiempos de paz viajaban por varias provincias para realizar exhibiciones de sumo... un anticipo de las giras (Jungyo) que todavía hoy se realizan de manera regular.


Oda Nobunaga
Oda Nobunaga (1534-82), un gran señor feudal de finales del siglo XVI, demostró una gran afición por el sumo. En Febrero de 1578 reunió a más 1.500 sumotoris de todo el país para celebrar un torneo en su propio castillo. Fue entonces cuando se limitó de manera precisa la zona de lucha donde se realizaban los combates; el espacio estaba marcado simplemente por las personas que observaban de pie las peleas o esperaban su turno para actuar. Aparentemente, debido a la gran cantidad de combates que se disputaban el mismo día en el Castillo Azuchi de Nobunaga, se dibujó una línea circular en el suelo para acelerar el desarrollo del torneo, lo cual permitió también que el sumo fuera un poco más seguro para los espectadores.

La primera evidencia documentada de un círculo de lucha delimitado por balas de paja colocadas en el suelo data de la era Empo (1673-81). A principios del siglo XVIII, las balas de paja pasaron a estar semienterradas en el suelo, de forma muy parecida a como pueden verse en la actualidad.

Desde el Periodo de los Estados Beligerantes hasta el Periodo Edo (1603-1867) varios “daimios” -jefes de clanes que se apoyaban en sus criados o vasallos (los ‘samurais’)- comenzaron a ofrecer su apoyo a los sumotoris más fuertes. Quienes acababan empleados por los daimios no sólo recibían un generoso estipendio, sino que además se veían recompensados con el estatus de samurai y lucían mandiles ceremoniales lujosamente bordados con el nombre de su señor feudal. Puesto que esa protección garantizaba una vida más desahogada, muchos rikishis prometedores se enfrentaban entre sí para atraer la atención de los daimios. En las antiguas clasificaciones aparecía el nombre del señor al que servían en lugar del lugar de nacimiento, tal y como puede leerse actualmente en algunos sitios (indicando la prefectura originaria de la familia y no el lugar de nacimiento).


EL SUMO PROFESIONAL
El predecesor del sumo profesional moderno sufrió una desarrollo casi paralelo a lo largo del periodo Edo, recibiendo el nombre de “kanjin-zumo” porque se realizaba para recoger donaciones para la construcción o reparación de santuarios, templos, puentes y otras obras públicas. Pero parte del dinero, por supuesto, también se usaba para pagar a los rikishis, muchos de los cuales eran por entonces “ronin” (samurais que habían perdido a sus maestros). Más tarde, el dinero recaudado terminó siendo utilizado básicamente como sueldo para los sumotoris.

El periodo Edo inauguró una larga época de paz interna en la que Japón quedó aislado del mundo exterior excepto por un pequeño enclave comercial en una isla del Puerto de Nagasaki. El sumo se convirtió entonces en una diversión popular entre las masas que disfrutaban de paz y prosperidad. Originalmente el “kanjin-zumo” se extendió por Osaka y Kyoto, donde se creó la primera organización (Sumo Kaisho) en la era Horeki, 1751-64. Poco después apareció en Edo (el Tokio premoderno) otra organización que se erigió en el auténtico centro deportivo de Japón. Sin embargo, a pesar de la popularidad del sumo, los torneos apenas se disputaban durante 20 días al año, y los sumotoris eran considerados “hombres afortunados que se ganaban la vida trabajando apenas veinte días al año”.

Durante este periodo se instauró un sistema de clasificación y se realizó el primer banzuke sobre placas de madera. En 1761 el nombre de esta organización de sumo dejó de llamarse “kanjin-zumo” para denominarse “kanjin-ozumo”, siendo ésta la primera vez que la versión profesional de este deporte pasaba a llamarse “Gran Sumo”.

La idea de contar con entrenadores que en su momento habían sido ilustres rikishis y que pudieran adiestrar a las nuevas generaciones empezó a forjarse en esta época con el surgimiento de la primera sumo-beya. Posteriormente se realizaron algunos cambios en la disposición del área de lucha; por ejemplo, se experimentó con un dohyo cuadrado, aunque esta idea se deshechó rápidamente para regresar al formato habitual del dohyo circular.

   Fuente: Cibersumo.

SUMO

domingo, 26 de septiembre de 2010

EL WING CHUN

En el Wing chun  numerosas leyendas muestran un origen diverso, pero todas aceptan que, situándolo en términos temporales, fue fundado al terminar la Dinastía Ming, durante la Dinastía Ching (entre el siglo XVII y XVIII D.C.), derivado de la tradición del Monasterio Shaolín (Siu Lam). Surgió al sur de China, en la provincia de Cantón (Guangdong) recibiendo el aporte de las generaciones, hasta llegar a ser el sistema que conocemos hoy.
La primera historia que se escuchó acerca del origen del (Wing Chun) fue difundida por el Gran Maestro Yip Man (Ip Man), considerado como el padre del  (Wing Chun) moderno, en 1953. Al parecer, fue consultado por un periodista dada la fama del Gran Maestro y éste refirió una historia corta y a la vez fantástica. Según él, el  (Wing Chun) deriva de una sacerdotisa Shaolin llamada Ng Mui, quien había escapado milagrosamente junto con otros cuatro monjes de la destrucción del Siu Lam (Shaolín del Sur) por agentes del gobierno, quienes lo consideraban un lugar proclive a la rebelión política. Al parecer, Ng Mui viajó por toda la provincia y pasó un buen tiempo buscando la manera de optimizar su conocimiento en artes marciales, para facilitar su enseñanza y a la vez mejorar su rendimiento y aplicación. Otros autores nombran una leyenda en la cual la sacerdotisa observó la lucha entre una grulla y una serpiente, de donde logró extraer los movimientos que aplicaría a su sistema de pelea.
Según Yip Man, Ng Mui finalmente arribó a un pueblito agrícola, donde conoció a una joven llamada Yim Wing Chun (que significa "hermosa primavera") quien tenía problemas para evitar el matrimonio forzado con un hombre brusco. Según la leyenda, la sacerdotisa enseñó las bases de su sistema a la joven, quien finalmente logró evitar el matrimonio indeseado, al salir victoriosa en un combate con el pretendiente.
Yim Wing Chun finalmente enseñó el sistema a sus descendientes, quienes lo nombraron en honor a ella. La línea que se siguió fue entonces familiar y en estricto secreto. El primer alumno de la fundadora fue su marido, Leung Bok Tao. Quien enseñó a Wong Wah Po. Que tuvo de discípulo a Leung Lan Kwai, quien enseñó a Leung Yee Tai. Quien adoptó como alumno a Leung Jan. Quien nombró discípulo a Chan Wah Sun, quién aceptó como su último discípulo al propio Ip Man, comenzó a enseñarlo en Hong Kong, donde tuvo múltiples alumnos quienes finalmente difundieron el arte en todo el mundo.
También existen otras interpretaciones del origen de este arte, donde destacan su relación con algunos grupos secretos que militaban en contra del gobierno Manchú de la época, como las "Las Triadas". Algunas fuentes fundamentan esta versión apoyándose en el nombre de una pequeña villa, llamada también Wing Chun (pero el ideograma significa "eterna primavera") como asiduo lugar de reunión de este grupo secreto. Otros autores afirman que el sistema no fue el esfuerzo de una sola persona sino la conjunción de numerosos artistas marciales a través de muchas generaciones, relacionándolo también con grupos de artistas que viajaban en barco, en especial el "Junco Rojo" que servía de transporte a una compañía de Opera Cantonesa itinerante. Sin embargo, estas versiones ni ninguna otra pueden ser probadas, dejando por supuesto el origen del arte en la leyenda.
La popularización de la denominación "Wing Chun", como romanización del original chino, se atribuye a Bruce Lee. En 1963 se editó el que finalmente sería el único libro que publicaría con su vida. Él mismo utíliza esta transliteración. Así como en una entrevista concedida más tarde a la revista Black Belt.
En 1967, a pedido del Patriarca Ip Man, sus discípulos fundan la "Hong Kong Ving Tsun Athletic Association", siendo Ving Tsun la transliteración oficial.
El 9 de noviembre de 2002 el gobieno de China, funda en Foshan (Guandong, China), a través del Ip Man Development Council, parte del Cultural Council de Foshan, el Ip Man Tong (Museo de Ip Man) con la ayuda de sus discípulos. En honor al Patriarca, y para reconocer su contribución a las Artes Marciales Chinas.

Origen: Wikipedia, Historia del wing chun.

Wing Chun, Ip Man

lunes, 20 de septiembre de 2010

AIKIDO:TRABAJO DEL CUERPO Y DE LA MENTE

Puede decirse que el Aikido es un combate que se libra internamente y sus resultados son externos.
La práctica del Aikido refuerza tanto el ser, como el saber y el hacer de quien lo realiza, ya que uno de sus principios es que “el trabajo del cuerpo viene también desde la mente”.
Las arte marciales orientales se configuran de manera distinta a la que se conoce en occidente, ya que se trata de una educación integral en todo los órdenes de la vida, siendo primordial el tener un conocimiento del propio ser, siendo las bases para el aprendizaje de cualquier tipo de disciplina.
De igual forma la ejercitación física no es el fin último al que se desea llegar en la mayoría de estas prácticas, sino que se tiene el concepto de equilibrio tanto en el desarrollo del cuerpo como del espíritu, ya que ambos son parte de un todo y esto se logra a medida que el discípulo con el paso del tiempo internaliza todos los conocimientos.
El Aikido forma parte de este tipo de artes marciales y pese a su tradición milenaria, recién nace como disciplina en Japón en 1925, teniendo como objetivos la búsqueda de una armonía ante situaciones conflictivas trabajando de forma consecutiva el ser, saber y hacer de todo individuo.
La unión de la mente, el cuerpo y el espíritu es un principio básico en este tipo de trabajo, que consiste en lograr un equilibrio de las funciones humanas, llegándose a esto a través del conocimiento de uno mismo y descubriendo los niveles a los que el hombre es capaz de llegar.
Por otra parte,  tanto el Aikido como todas las disciplinas que pertenecen al Budo no son competitivas.
Además, el Aikido es hoy una de las pocas artes marciales que guarda la idea original que se refiere a un camino de la realización personal, utilizando el método de la educación para llegar a alcanzar niveles de consciencia.
El Aikido es una forma de volver a la armonía y su práctica genera diversos beneficios para el cuerpo y esto se da de una manera natural sin el objetivo físico de por medio.
El Aikido es un tipo de disciplina que favorece la flexibilidad, tonificación muscular como también la capacidad de reacción ante lo inesperado, que se consigue por medio de la práctica en pareja,  donde los adversarios se enfrentan pero sin ánimo de golpearse, sino de evitar el conflicto por medio de movimientos lineales y circulares hechos de manera muy sutil.
En definitiva, puede afirmarse que el Aikido es una manera de detener un conflicto y hacerlo de una forma inteligente, ya que desarrollando la inteligencia se obtienen resultados también a nivel corporal.
La práctica de esta arte marcial y la educación del cuerpo que con ella se logra, podemos compararla con el trabajo que se realiza en la danza, en donde  no se está pendiente de un desarrollo muscular sino de la educación del cuerpo para llegar a un equilibrio.
Son los movimiento los que permiten salirse de la línea de fuerza y enfrentar al adversario de la mejor manera. Así, con movimientos que esquivan, envuelven, proyectan y dirigen energía hacia el otro son sus características más destacadas, buscando neutralizar al oponente y no destruirlo.
Como en toda actividad física siempre se comienza con un buen pre-calentamiento que es importante para un óptimo desempeño. Por otra parte, prepara el cuerpo y la mente para no tener distracciones, que son muchas veces las culpables de un mal desempeño.